Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)

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La Estimulación Magnética Transcraneal es una técnica de neuroestimulación y neuromodulación basada en el principio de la inducción electromagnética de un campo eléctrico en el cerebro.
 
Este campo debe ser de suficiente magnitud y densidad para despolarizar neuronas. Cuando los pulsos son aplicados repetitivamente pueden modular la excitabilidad, aumentado o disminuyéndola dependiendo de los parámetros de estimulación (frecuencia e intensidad), así como de la duración de los trenes y de la pausa entre ellos.
 
Esto tiene consecuencias potenciales a nivel conductual y terapéutico. La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) repetitiva puede llegar a ser un tratamiento no invasivo muy prometedor en una amplia variedad de trastornos neuropsiquiátricos.
 
Utilización de la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)
 
Dentro de los trastornos psiquiátricos de aplicación terapéutica se encuentran la depresión, manía aguda, trastorno bipolar o de pánico, TOC, esquizofrenia, catatonia y síndrome de estrés postraumático. También trastornos neurológicos como el síndrome de Parkinson, distonia, tics, acufenos, espasticidad, rehabilitación post ictus y dolor, ya sea neuropático o migrañas.
 

Numerosos especialistas en Neurofisiología Clínica ofrecen esta alternativa terapéutica en varios trastornos y ya ha sido aprobada en algunos países en el tratamiento de las depresiones refractarias a medicación. Es razonable esperar una creciente introducción de esta técnica en los próximos años.

Efectos secundarios de la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)

La seguridad de la técnica es avalada por numerosos expertos, los cuales afirman que no deben someterse a la técnica de EMT pacientes con antecedentes de crisis epilépticas o de intervenciones neuroquirúrgicas. Además de aquellos que lleven implantados clips de aneurisma u otros dispositivos metálicos, un marcapasos o prótesis auditivas. O si se está en riesgo de estar embarazada o de poder quedarse durante las sesiones, además de padecer enfermedades cardiacas o circulatorias graves.

No obstante, el riesgo de crisis epilépticas en sujetos sanos es muy bajo. Los problemas de audición transitorios son fácilmente solucionables mediante la colocación de tapones en los oídos durante la técnica.

Los efectos colaterales más frecuentes son el síncope vasovagal por la tensión asociada al procedimiento. También podría darse en algún paciente de manera aislada alguna molestia en forma de dolor de cabeza posterior a la intervención sin consecuencias. Está descrito el disconfort durante la prueba si se producen contracciones de la musculatura facial o el dolor de cuello debido a la posición mantenida durante la misma si la duración es prolongada. Se han reportado casos aislados de manía, brotes psicóticos, ansiedad, agitación, ideas suicidas e insomnio.

Cómo funciona la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)

La EMT consiste en la producción de una corriente eléctrica muy breve. Al atravesar una pequeña bobina de alambre de cobre colocada sobre el cuero cabelludo genera un campo magnético de suficiente intensidad como para traspasar el cráneo y despolarizar las neuronas de la corteza que se encuentran a unos dos centímetros por debajo. A diferencia de la EET (Estimulación Eléctrica Transcraneal), es una técnica indolora.

La EMT puede ser aplicada mediante un estímulo aislado, mediante pares de estímulo separados por un intervalo variable o en trenes, de forma repetitiva. En este último caso, puede hacerse mediante pulsos aislados a frecuencias rápidas (cuando la frecuencia de estímulo es más de 1 Hz) y a frecuencias lentas (cuando la frecuencia es 1 Hz o inferior). Tal clasificación está basada en los diferentes efectos fisiológicos y grado de riesgo asociado con las diferentes estimulaciones. A su vez, la aplicación puede ser realizada de forma regular o en patrones, que se refiere a la aplicación de cortos periodos de EMT a alta frecuencia separados por intervalos de ausencia de estimulación.

Hay infinita variedad de combinaciones de tales protocolos y es importante puntualizar que los efectos y seguridad de los mismos pueden diferir y darse pequeños cambios pueden tener un profundo impacto.
 
Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) paso a paso
 
El paciente se sienta en una butaca reclinable. Previamente habrá leído un cuestionario y firmado un consentimiento donde se indican y aceptan los posibles efectos secundarios de la técnica y se establece que no hay ninguna contraindicación. Deberá quitarse, no obstante, cualquier objeto metálico en la proximidad de la aplicación de la bobina y se le proporcionan tapones para los oídos.
 
En la primera sesión debe evaluarse el umbral motor que consistirá en la aplicación de la bobina a intensidades inicialmente subumbrales e irán aumentado hasta detectar la contracción motora de la eminencia tenar (pulgar) derecha.
 

Según la terapia a realizar el punto de estimulación podrá ser este mismo punto motor o, en el caso de las depresiones, se desplazará para localizar el córtex prefrontal dorsolateral. Ya una vez en el sitio, se fija el brazo de la bobina y empieza la terapia.

Durante el tratamiento se perciben una serie de golpecitos que dejarán transitoriamente de sentirse. En sesiones posteriores no será preciso volver a calcular el umbral.

La duración del procedimiento va a ser variable y dependerá de la patología del paciente a tratar y del protocolo empleado. Un protocolo típico para depresión suele incluir entre 10 y 20 sesiones consecutivas con una duración entre 30 y 45 minutos. En el caso de las migrañas, el protocolo establece 3 sesiones en días alternos de unos 7 minutos. Por todo ello, el tratamiento debe ser individualizado.

Resultados Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)
 
En términos generales se puede decir que la EMT produce una estimulación selectiva de determinadas áreas del cerebro que en función del protocolo aplicado producirá aumento o disminución de la excitabilidad neuronal.
 

A menudo no hay ningún cambio notable del estado de ánimo u otros síntomas psiquiátricos durante las primeras sesiones. En la EMT con fines terapéuticos los cambios cognitivos de larga duración son relacionados con los efectos acumulativos de las sesiones repetidas en su aplicación a trastornos psiquiátricos y neurológicos.

La EMT puede producir varios tipos de efectos biológicos además de los meramente neurocognitivos como son: 

Función autonómica, ya que muchas regiones cerebrales están implicadas en el control de la presión arterial, respiración y frecuencia cardiaca.

Hay que tener en consideración algunos factores que pueden influir también en los resultados obtenidos:

Los efectos pueden ser variables si estos son aplicados en la fase aguda de la enfermedad o por prevención.

Muchas variables pueden teóricamente contribuir solas o combinadas a modificar el estadio previo de actividad neuronal y puede afectar a los efectos o al riesgo: ciclo menstrual, edad, nivel de ansiedad, privación de sueño, abuso oculto de sustancias, delgadez de las capas del cráneo o atrofia cerebral.

La interacción con otras formas de terapia como psicoterapia, neurorehabilitación o fármacos, fundamentalmente por ejercer efectos sinérgicos u opuestos.

 

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